Agua · 21 de octubre de 2026 · 7 min de lecturaDe la nube al grifo: cómo las Yungas abastecen a Tucumán
Los ríos que cruzan la llanura tucumana nacen en una montaña cubierta de selva. Qué sabemos, con fuentes, y qué no.
Por Yungas tucumanas
Tucumán pasa de una llanura a unos 200 metros de altura a cumbres de más de 5.000 metros en apenas unos 100 kilómetros. Esa pendiente hace que la montaña mande sobre el agua de la provincia: lo que llueve y se condensa arriba alimenta lo que se riega, se toma y se genera abajo. Un análisis publicado en La Gaceta sostiene que ese suministro depende del estado del ecosistema de montaña. Las Yungas, además, son el ecosistema más húmedo de la provincia y la principal cuenca de captación de los ríos que sostienen la agroindustria regional.[9, 2]
Parte de esa humedad no cae como lluvia. En el cinturón de bosque montano (unos 900 a 1.600 m) la precipitación media anual ronda los 1.800 mm y, según un trabajo que cita a Hunzinger (1997), la niebla puede sumar hasta un 100 % adicional a la precipitación vertical. A escala mundial, una revisión de Bruijnzeel y colegas midió entre 22 y 1.990 mm anuales de agua de nube interceptada en 15 sitios de bosques nublados tropicales. Los modelos la ubican por debajo del 5 % de la precipitación en zonas muy lluviosas y por encima del 75 % en zonas secas. No encontramos mediciones directas de niebla en Tucumán: estos números son referencias, no datos locales. Parques Nacionales sí señala que, en las Yungas de Salta y Jujuy, la precipitación horizontal alimenta ríos y arroyos.[1, 5, 10]
Ese agua baja por ríos que nacen en la sierra. El Salí se forma con lo que capta la cordillera de los Calchaquíes y suma arroyos del Aconquija; recibe doce afluentes importantes, entre ellos Loro, Lules, Gastona, Medina y Marapa. El Parque Nacional Aconquija protege las nacientes de los ríos Jaya y Las Pavas, que desembocan en los valles y cultivos tucumanos. Y sus límites se trazaron en torno a un proyecto hidroeléctrico y de riego sobre los ríos Las Cañas, Gastona y Medina, con los embalses de Potrero del Clavillo y El Naranjal.[3, 11, 7, 8]
¿Cuánta gente depende de ellas? Malizia y colegas (2012) afirman que el principal servicio ambiental de las Yungas es proveer agua para riego y consumo humano: unas 400.000 hectáreas de cultivos y más de 2 millones de personas, cifra que atribuyen a Brown y colegas (2002), cuya fuente original no pudimos leer. Zamora Nasca y colegas (2014) hablan de cerca de 1,5 millones de personas, y una fuente secundaria dice que casi 2,5 millones dependen del río Salí, en una cuenca de unos 57.000 km² repartida en cinco provincias. Las diferencias reflejan distintos recortes geográficos, no un consenso.[1, 2, 3]
El Cadillal es el nudo de ese sistema. Su cuenca de aporte es de 4.700 km². Abastece de agua potable al 56 % del Gran Tucumán (unas 600.000 personas), riega unas 40.000 hectáreas, provee a cuatro ingenios y una citrícola, genera cerca del 5 % de la electricidad provincial y amortigua crecidas, según Contexto Tucumán.[4]
El problema es lo que baja con el agua. La misma nota informa que los sedimentos ya consumieron el 52 % de la capacidad original y que se pierde otro 1 % por año; el ingeniero Franklin Adler proyectó que quedaría inservible en 23 años. La Gaceta habla de una sedimentación de "casi el 50 %". Ninguna de las dos notas atribuye la colmatación a la deforestación, así que no corresponde afirmar esa relación con estas fuentes.[4, 9]
¿Qué pasa si se saca el bosque? La respuesta tiene matices. Bruijnzeel y colegas estiman que convertir bosque nublado montano bajo en pasturas probablemente aumenta el rendimiento hídrico; en el bosque nublado alto el cambio sería modesto. Es decir, más agua no equivale a agua más regular. En la sierra de San Javier, el suelo bajo bosques invadidos por ligustro tuvo 32,5 % y 24 % menos humedad en dos temporadas secas que bajo bosque nativo. Y en el este tucumano, los autores vinculan la pérdida de bosques de ribera con desbordes recurrentes. La buena noticia: en las Yungas el 90 % de lo transformado está en tierras llanas, con menos de 5 % de pendiente; las laderas están en mejor estado. Hoy el 19 % de Tucumán (428.300 ha, 14 áreas) está bajo protección.[5, 2, 6, 1, 12]
Lo que todavía no sabemos
- No encontramos mediciones directas de niebla interceptada en las Yungas de Tucumán: las cifras citadas son referencias de otros sitios.
- No pudimos rastrear la cifra de “más de 2 millones” de personas hasta una fuente primaria, y otros trabajos dan entre 1,5 y 2,5 millones según el recorte.
- Ninguna fuente que leímos vincula la sedimentación de El Cadillal con la deforestación en la cuenca alta.
Áreas protegidas de Tucumán → Cuánta selva queda → Volver a las notas →
AvisoEste atlas no fue revisado por especialistas todavía. Para decisiones sobre seguridad, salud o la ley, confirmá siempre con la autoridad o el organismo que corresponda.